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miércoles, 2 de junio de 2010

Cook Islands 1: Rarotonga ( 25 de mayo al 2 Junio 2010)

Antes de bajar a el frío invernal de Christchurch hicimos una escapada a las Cook Islands, que es un archipielago que consta de 15 islas esparcidas en mitad del pacifico., entre Fiji y la polinesia francesa. Las Islas Cook son un estado como tal, pero están asociados con NZ, usando como moneda el mismo dólar kiwi.

Las islas tienen un clima tropical, en el que puedes diferenciar dos estaciones distintas, la temporada de lluvias, entre noviembre y mayo, que tiene un rango de temperaturas ligeramente más calido que la temporada seca. Nosotros hemos estado justo en la época de cambio de estaciones, pero hemos tenido muy buena suerte, ya que solo nos ha llovido un día de los siete que hemos estado.

El billete de avión desde Auckland nos salió muy económico, y el vuelo son unas tres horas y media. Chiqui nos aconsejó que compráramos comida en NZ, ya que en las islas es carísima, así que nuestro equipaje era un par de bañadores y camisetas, y dos macutos llenos de comida para toda la semana. En el avión nos pasaron un folleto para rellenar y entregar en inmigración en el que nos indicaban que no podíamos traer comida fresca de ningún tipo, QUISIMOS MATAR A CHIQUI!. Así que decidimos hacernos los españoles, esperar a rellenar los impresos en el aeropuerto, y al observar que el chequeo a los inmigrantes no era muy serio, declarar que no llevábamos comida. Pasamos incluso un perro rastreador que no nos delató. El mal trago mereció la pena, yo creo que fuimos los mochileros que  mejor comimos de toda la isla en esa semana.

Rarotonga es una isla alucinante, es una isla de forma ovalada, con un tamaño aproximado al de Formentera. Su población vive alrededor de toda la costa, en la que discurre la única carretera de la isla. La mayoría de la gente se mueve en bici o en scooter, como era nuestro caso, que alquilamos una por unos 50€ los siete días. Con la motillo te das la vuelta a Rarotonga en una hora aproximadamente sin pasar de 50 km/h (velocidad máxima permitida en todo el territorio). El centro de la isla es montañoso y no vive nadie, ocupando toda la superficie un bosque tropical denso y húmedo.

Toda la costa es una pasada. Existe una barrera de arrecife en todo el perímetro de la isla que está situada a unos 200 metros de las playas como media. Esta barrera hace de contención de las aguas oceánicas con sus mareas y corrientes. Entre la barrera y las playas se forma una zona de aguas calidas, calmadas, y poco profundas llenas de arrecifes y su ecosistema (peces, pulpos, ostras…).
Nuestra vida en la isla transcurrió entre paseos en moto, paradas en cada sitio que nos apeteciese para descansar en las playas de arenas finas, baños de horas entre peces de colores, y largas caminatas a lo largo de la costa disfrutando de las vistas. Nosotros no lo hemos visto, pero dicen que en época de ballenas, las puedes ver perfectamente fuera de la barrera de coral mientras tu estás sentado tranquilamente bajo una palmera.
La mayoría de la gente que viene aquí hace el curso para el título de buceo o se van a bucear a las profundidades, en las que ves bichos más grandes, tipo tiburón, grandes calamares y esas cosas. Nosotros decidimos no hacer el curso, preferimos ahorrarnos ese dinero para poder estirar al máximo nuestro largo viaje. 
Lo que si hicimos fue snorkel, pasamos horas nadando entre los peces, tanto que saliamos arrugados de tanta agua.. Había peces de todos los colores y todas las tallas. Desde amarillos y azules hasta unos  enormes de entre 8 y 10 Kg. Algunos eran muy raros y otros preciosos. Incluso uno, confundió a Julieta con comida y le dio un buen mordisco. Había estrellas de mar azules y un pez alargado como si un palo se tratara y con una trompa extraña. Es tan bonito que aunque estés ya con los labios morados de frío, no quieres salir del agua.
Nuestro último día, mientras nadábamos entre peces de todos los colores, aprovechando nuestras últimas horas en esta paradisíaca isla,  nos topamos con un pulpo enorme. Menudo susto!!

Nuestro backpacker estaba situado en el oeste de la isla al pie de la playa, así que por las tardes siempre nos íbamos a ver los preciosos atardeceres que nos brindaba el pacifico. El hostal en cuestión no estaba muy allá, entre otras cosas porque estaba lleno de gente que no quería nada más que fiesta, así que nos pasamos la vida molestándonos unos a otros, unos por las noches y otros por las mañanas. Aunque al final hicimos buenos amigos de todas partes del mundo y compartimos buenas noches hablando en ese entorno paradisiaco. 

Uno de los amigos que nos hicimos, un Israelí que viajaba solo nos regaló una bici de carretera con muy buena pinta, ya que el iba a abandonarla ahí porque no le dejaban cargarla a Australia. Así que sin vergüenza ninguna nos la trajimos de vuelta a NZ, seguro que ahora en Christchurch hacemos un buen uso de ella. En ultima instancia podemos venderla aquí y sacarnos unas perrillas.

Los habitantes de las Cook Islands son gente muy peculiar. Son Maories como los de NZ, pero mucho más puros, ya que en estas islas aún mas remotas no se han mezclado con otra gente a lo largo de su historia. Al estar tan aislados son un poco ariscos, pero en cuanto te ganas su confianza se muestran simpáticos y generosos.

Una tarde quisimos hacer un plan diferente al de la playa y nos dispusimos a hacer un track que cruzaba la isla atravesando las montañas. Abandonamos la costa y subimos un camino pasando por  pequeños huertos en las laderas de los montes y llegamos al final, donde no podíamos continuar con la moto y teníamos que hacerlo a pie. El camino era muy estrecho, rodeado de densa vegetación y difíciles obstáculos, muchos árboles atravesados, Rocas y pendientes muy pronunciadas, suelos llenos de barro y raíces resbaladizas, riachuelos muy caudalosos. Intentamos llegar a un mirador en el que podríamos tener una perspectiva de toda la isla, pero nos fue imposible. Al cabo de dos horas de andar, no habíamos conseguido llegar al mirador, estábamos totalmente empapados y la noche se nos echaba encima, así que no pudimos completar nuestra misión y nos dimos media vuelta.

Hemos estado toda la semana también manteniendo un contacto continuo con Argentina, ya que el día antes de venir, Jeanne se puso muy malita y estamos muy pendientes de su estado. Solo esperamos que se mejore lo antes posible y estamos también mirando la posibilidad de que Julieta se pase a visitarla una vez que estemos de vuelta por Nueva Zelanda. 




sábado, 29 de mayo de 2010

AITUTAKI 29 mayo 2010

Nos levantamos muy temprano, ya que supuestamente un atobús nos recogería del backpacker donde estamos alojados a las 7 de la mañana para llevarnos a AITUTAKI!! Para el que no lo sepa, Aitutaki es una isla ubicada en el centro de las islas Cook, y según tenemos entendido, uno de los lugares más bellos que existen y para quien lo siga, donde se filmó “supervivientes” de no sé qué país. Iremos a comprobarlo!!

Esperamos el autobús en la puerta del backpacker, mezcla de emoción de ir a tan paradisiaca isla y cansancio del madrugón. Pero esperamos y eperamos y el autobús no llega. Así que nerviosos, cogemos nuestra motillo alquilada y nos dirigimos hacia el aeropuerto. En 15 minutos estamos ahí, con el tiempo justo de hacer el check in y subir al avión. Al llegar a la ventanilla, un tanto molestos por el plantón que nos han dado al no venir a recogernos como habíamos quedado, descubrimos que nos esperaba otra sorpresa más, la chica de la ventanilla nos explica que no han venido a buscarnos porque no estaba incluido en nuestra oferta (a pesar de que así venía descrito) y que si no nos importaba hablar con su superiora. Así que allí vamos, de frente con una maorí con cara de pocos amigos que nos explica que la oferta que habíamos encontrado (y que realmente era un oferton) no era en sí una oferta, sino un fallo informático y que sólo habíamos pagado por el billete de ida, no el de regreso y la excursión. Ya decíamos nosotros que era demasiado barato!! Sin embargo, nosotros no mantuvimos en nuestras trece, ya que teníamos el ticket impreso donde aparecía que todo estaba incluido, y ya que ya estabábamos un poco “calentitos” debido al plantón del autobus, hicimos fuerza hasta que nos dejaron viajar sin pagar la otra mitad del viaje. Yuhuuuu!! Encantados de la vida de que nos saliera a mitad de precio, nos subimos a un avión con capacidad para 18 personas incluidas el piloto y el copiloto. Era un avión tan pequeño, que sólo tenia una línea de asientos en cada lado. El día amaneció, por suerte, despejado, por lo que pudimos disfrutar de unas espectaculares vistas.

Tras una hora de travesía, llegamos a nuestro paradisiaco destino, donde nos vinieron a recoger al aeropuerto en jeeps para poder hacer un recorrido en 4x4 por la isla más grande. Allí, pudimos comprobar con nuestros propios ojos, los estragos producidos por el hurracan que azotó la isla meses atrás. Aún puedes escontrarte con casas con los techos levantados, palmeras en los suelos y árboles arrancados. Un paisaje desolador, que contrasta con la belleza de la isla. Nuestro “chófer “ particular nos explica que son las casas más antiguas o de peor calidad (aquí la construcción se asemeja en ocasiones a las chabolas) las que fueron arrasadas por el huracan y que aquellas más nuevas o mejor contruídas, permanecen en pié.

Tras nuestro recorrido por la isla, nos acercamos a la playa donde nos está esperando un barco para continuar con nuestra excursión. Allí coincidimos con más parejas, la mayoría en luna de miel, que van a disfrurtar de La Laguna. Aitutaki es un conjunto de 13 islas rodeadas por la barrera de coral que ha formado una cálida laguna de aguas turquesa. Así que pasamos el día de isla en isla, haciendo snorqueling rodeados de peces de colores en un entorno paradisiaco. Sus cálidas aguas cristalinas están pobladas con infinidad de peces de todos los colores y tamaños. Incluso pudimos ver una tortuga marina, pero sólo desde el barco, no nos las encontramos buceando, parece que se asustan con facilidad.

A medio día hicimos una parada en “One foot island” o Tapuaetai en maorí, un pequeño islote desde donde puedes disfrutar de las mejores vistas de la laguna así como caminar de una isla a otra, ya que cuando la marea es baja el agua no llega más arriba de la rodilla. Allí nos ofrecieron una barbacoa de atún deliciosa con ensaladas típicas, y por supuesto, coco. Aquí esta fruta abunda por todos lados y nos hicieron una demostración de cómo abrirlos sinesfuerzo. Más tarde lo intentamos hacer solos y no es tan fácil como parece.

Tras horas de snorkeling, yun día espectácular, nos llevaron de nuevo al aeropuerto, donde nos esperaba el mismo avión para llevarnos de nuevo a Rarotonga. Una vez más, las vistas no defraudaron. Llegamos a Rarotonga agotados pero encantados. Menudo día!!