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viernes, 2 de abril de 2010

DE NUEVO EN EL TONGARIRO (02 de abril de 2010)

Llegamos al backpacker en Turangui Porque es más cercano del volcán para el día siguiente y ya conocemos Teaupo de nuestra primera semana en NZ, tras descargar las cosas seguimos con nuestra tónica habitual de “robar” internet de las casas que no tienen la red protegida. Hemos pagado mucho dinero por usar internet hasta ahora (que aquí es caro y lento) y hemos decidido no pagar más. Esta vez, la diferencia la marcó que al ir tan lento circulando por la calle en busca de una red no protegida, nos paró la policía a hacernos un control de alcoholemia. Nos vio conducir tan lento que pensó que estábamos borrachos!!
Al día siguiente nos levantamos temprano, no queremos retrasarnos en nuestra subida al volcán. Sabemos que no lleva muchas horas la subida, pero tampoco queremos que se nos haga de noche. Cada vez más vamos notando que el otoño ha hecho su aparición, no sólo porque van bajando las temperaturas, sino porque se hace de noche cada vez más pronto!!
En el Tongariro National Park hay cuatro volcanes, pero la leyenda maorí reza que antes había muchos más. Según cuentan, los volcanes se diputaron el amor de Mt Pihanga, pero ella sólo amaba a Mt Tongariro, un fuerte guerrero. Al perder las batallas por el amor de Pihanga, los montes se retiraron de la zona, entre ellos, Mt Taranaki, que dicen que aún llora por su amor, huyendo a la costa oeste, formando el río Wanganui a su paso. Mt Putauaki se fue muy al norte, pero Mt. Tauhara era reticente a irse y siempre miraba para atrás, así que sólo llegó al norte del lago Taupo.
Nada más empezar nos encontramos con un asturiano que también está haciendo el track. Pero al rato le vamos dejando atrás. Empezamos de los últimos pero poco a poco vamos a adelantando a los más cercanos. Acabamos de subir el Taranaki y después de esa subida, ésta se nos hace muy fácil. Hace un sol de justicia, y empezamos a temer que el agua que llevamos sea insuficiente. Hace un calor totalmente inesperado ya que anunciaban tiempo nublado para hoy, pero por suerte las nubes han quedado los suficientemente lejos, se asoman de vez en cuando, pero nunca hacen su aparición.
Esta vez estamos subiendo el volcán sin nieve, y eso lo cambia mucho, por un lado, la subida es mucho más fácil y por otro, las vistas son también diferentes. Aunque el volcán tiene más encanto con nieve, hoy podemos disfrutar más de las vistas, y por supuesto, de las Esmerald Lakes, que es lo que venimos a ver esta vez.
Una vez que llegamos al primer cráter, que es también el más grande, empezamos a sentir un fuerte olor a azufre, que nos recuerda dónde estamos. Estamos nada más y nada menos que en el cráter de un volcán!!
Un poco más y llegamos a la cima. Las vistas son espectaculares. Tenemos por un lado el Mt Taranaki, al que vemos desde la lejanía ahora, el Mt Ruapehu, un volcán cercano e impresionante, por otro, los cráteres del Tongariro, el olor a azufre y las fumarolas, que despenden vapor desde la tierra, que por cierto, si la tocas está caliente. Pero lo que más nos impresionó son los Esmerald Lakes, unas lagunas color azul esmeralda que contrastan con los colores rojizos y arena del volcán.
Decidimos comer en las lagunas y reponer fuerzas. Bajar a las lagunas desde la cubre nos recordó un poco al Taranaki (y no sólo por las agujetas que aún tenemos del ascenso) sino porque las rocas se vencen con nuestro peso, y finalmente las bajamos corriendo, cómo si estuviésemos esquiando. Bajar así es fácil y divertido, pero subirlo, agotador. Y queremos deshacer el camino para ahorrarnos el autobús de regreso. La verdad es que fue un gran día…

miércoles, 31 de marzo de 2010

MÁS ALTO QUE LAS NUBES (30 y 31 de Marzo de 2010)

Tras dejar la capital, nos dirigimos directos hacia New Plymouth, situada al noroeste de Wellington, haciendo una parada previa en Wanganui. Desde que hemos llegado a la Isla Norte hemos podido apreciar un fuerte incremento en la cantidad de gente que nos rodea. Se nota desde el primer momento que esta isla está mucho más poblada. La verdad es que New Plymouth nos desilusionó bastante, es una ciudad bastante gris e industrial que no nos ofreció mucho. Tras dar un paseo por el paseo marítimo, la lluvia empezó a aparecer, así que nos fuimos a “robar” internet por las calles de la ciudad resguardados de la lluvia. El día siguiente lo pasamos tranquilos, en la biblioteca por la mañana y organizando el track del día siguiente. Nos vamos a subir al Taranaki, un volcán de más de 2500 metros de altitud cuya última erupción fue en 1755 y que se encuentra dentro del Egmont National Park.
Empezamos el día temprano, ya que el personal del DOC nos había avisado que si queríamos llegar a la cima, tendíamos que estar caminando a las 8 am. Nos levantamos creyendo que éramos los primeros, pero nos encontramos en la cocina del backpacker a un señor con una pinta un tanto “extraña” diciéndonos que si no olíamos a gas. La verdad es que había un olor extraño en el ambiente que entonces reconocimos como gas. El señor nos dijo que se había acostado el último y que estaba todo normal, y que al levantarse se había encontrado con los hornillos de la cocina abiertos de par en par y olor a gas por todas partes. Despertó a la dueña del backpacker, que le hizo poco caso, y abrió todas las ventanas. Más tarde nos comentó que pensaba que era alguien que quería asesinarle. No sabemos que habrá pasado esa noche, pero olor a gas había por todos lados.
Dejamos el backpacker con el señor más tranquilo, y nos dirigimos al Mt Egmont, o Taranaki en maorí. Planeamos después de llegar a la cima, dormir en un Hut de la ruta circular para luego continuar dos días alrededor del volcán. La predicción del tiempo decía que haría un día soleado, pero se equivocó, a medida que nos acercábamos al volcán se nublaba más y más.
Empezamos a subir sin descanso, cada vez se hacía más difícil, y las mochilas, con la subida, pesaban demasiado, así que decidimos dejarlas escondidas tras unas rocas cercanas a un Hut privado, siguiendo el consejo de la chica del DOC. El ascenso, a pesar de ir sin mochilas, se hizo duro, son más de 1600 metros de desnivel entre la base y la cumbre, de subida, y luego hay que bajarlos Hacía la mitad del camino, el terreno estaba compuesto por piedras de lava, que al ser tan ligeras, se desprendían con nuestro peso, con lo cual, en cada paso, el terreno se deslizaba hacía abajo. En más de una ocasión terminamos en el suelo. Las nubes no filtraban ni un rayo de sol y el fuerte y frío viento del sur nos helaba en la cara. Nos cruzamos con un francés que decidió darse la vuelta. Hubo un momento en el que creíamos que no lo íbamos a conseguir. Pero seguimos subiendo y subiendo.. Y poco a poco fuimos superando a las nubes, que tímidamente dejaban pasar finos rayos de sol, y nuestras heladas caras lo agradecieron enormemente. A partir de entonces, la cosa cambió. El terreno se hizo más escarpado y teníamos que ir agarrándonos con las manos a las rocas para no caer atrás. Parecía que estábamos escalando más que caminando. Una vez que conseguimos pasar a las nubes, dejándolas a nuestros pies, el sol hizo su aparición definitiva. El viento seguía siendo frío, pero ya era otra cosa. Ya quedaba poco y nos dio fuerzas para seguir. Por fin, llegamos al cráter!! Es una impresión extraña caminar por el cráter de un volcán, que además estaba nevado, ya que tiene nieves perpetuas. Pero aun nos quedaba un trecho por subir, un poco más y llegamos a la cima!! Las nubes quedaban por debajo nuestro, y aunque no nos permitían ver la base y alrededores del volcán, el viento las hacía correr deprisa, dejando claros en los que pudimos ver lo altos que estábamos. Vimos New Plymouth, Wanganui, el vecino volcán Tongariro y muchas más ciudades que no supimos diferenciar. Las vistas hicieron que el esfuerzo de la subida mereciera la pena.
Nos comimos el bocata resguardados entre las rocas con una pareja de granjeros kiwis y unos alemanes recién salidos del instituto. Es increíble la cantidad de alemanes con los que estamos coincidiendo en este viaje..
Pero si la subida fue dura, la bajada lo fue aun más. Las rocas que fácilmente escalábamos en la subida, en la bajada eran riscos afilados con los que había que tener mucho cuidado. Y la parte arenosa que tanto nos costó subir, nos hizo caer al suelo cientos de veces. Decidimos intentar bajarlo como si estuviésemos esquiando, corriendo y deslizando los pies. Eso lo hizo más divertido, aunque no menos peligroso. Fue un día agotador. Y a la vista de que las nubes limitaban totalmente la visión desde la base del volcán, decidimos cambiar de planes y dormir en un Hut cercano al aparcamiento, así al día siguiente podíamos decidir, si estaba nublado, volver al aparcamiento y terminar el track, o si estaba despejado, continuar con el camino circular para ver las vistas del volcán. En el Hut nos encontramos con un trío de canadienses muy simpáticos con los que estuvimos hablando y jugando a las cartas hasta que nos fuimos a la cama. El Hut estaba vacío, sólo los canadienses y nosotros, así que dormimos muy bien.
El día siguiente amaneció nublado, así que decidimos ahorrarnos las fuerzas y regresar al aparcamiento. Poco sentido tenía continuar con el Loop si no íbamos a poder ver nada. Así que nos lo tomamos con calma y llegamos al mediodía al aparcamiento. El día anterior, más la bajada hasta el aparcamiento hizo mella en nuestras piernas y rodillas. Llegamos literalmente agotados, no podíamos dejar de pensar cómo se les habrá ocurrido a Carlos y Miguel hacerlo totalmente nevado y lo mal que lo tuvieron que pasar…
Tras una ducha caliente el día empezó a cambiar, pasamos la tarde tranquilamente en la biblioteca, buscando un Wwoof que no aparece y leyendo, para encontrarnos con una panda de ingleses de fiesta en el backpacker. Gracias a dios, no hicieron tanto ruido como pensábamos y pudimos dormir medianamente bien.
Ponemos rumbo al Tongariro!!, de volcán a volcán, y tiro porque me toca…

domingo, 28 de febrero de 2010

HEAPHY TRACK ( 25 al 28 de febrero de 2010) 2ª Parte

3º Día: Deshaciendo el camino
El track continúa hasta llegar a los alrededores de Takaka en la costa oeste, pero nosotros decidimos deshacer el camino andado para ahorrarnos el dineral que cuesta el autobús de regreso.
Nos levantamos tras un concierto de ronquidos que duró toda la noche, y que nos obligó a ponernos papel higiénico en las orejas para poder dormir. Pensábamos descansar un poco por la mañana ya que el día era todo cuesta abajo (era deshacer el camino) pero no nos dejaron, a las 7 ya estábamos en pié.
Al poco de iniciar el camino, nos encontramos con un Robin, pájaro neocelandés que se nos posó en el camino, era tan curioso que estuvo un buen rato revoloteando a nuestro alrededor mientras hacíamos un descanso. Hasta nos comió de la mano!! Era muy amistoso y nos acompañó parte del camino.
Tras tres horas y pico llegamos al hut situado en la base de la montaña. Ya habíamos terminado el descenso, pensábamos comer aquí, pero las sandflies hicieron acto de presencia y no nos dejaron descansar más de 5 minutos. Después de la rápida comida proseguimos el camino y nos adentramos de nuevo en el precioso bosque repleto de la mezcla de todo tipo de plantas, árboles y pajaritos.
Un tramo del camino estaba cortado por un derrumbamiento de tierra, era pequeño y desde un lado se veía el otro a unos diez metros. A la ida seguimos las indicaciones del DOC y dimos un rodeo de unos diez minutos por unas cuestas muuy empinadas. Así que como buenos españoles decidimos saltarnos las señales de aviso y cruzar a través del barrizal del desprendimiento al otro lado. Justo cuando estábamos en plena faena apareció la guardabosques y nos pillo, nos echó la bronca y nos trato como tontos, como si no entendiésemos el cartel de DANGER que tuvimos que saltar, no le entraba en la cabeza que nos saltásemos las normas!! Maldita mala suerte, todo el día sin cruzarnos con nadie y cuando hacemos la pifia nos pillan.
Llegamos pronto al hut donde íbamos a dormir esa noche, el mismo que la primera noche. Como llegamos pronto y hacía muy bueno, decidimos darnos un baño en la desembocadura del río junto al mar. La verdad es que el baño nos sentó genial.
Una vez limpios nos fuimos a dar un paseo por la playa y ver un precioso atardecer. Por la noche, antes de irnos a dormir, cuando nos fuimos a lavar los dientes nos percatamos que teníamos compañeros. Un par de possums estaban merodeando por los alrededores del hut en busca de algo de comida. Unos bichos raros, pero graciosos, una mezcla entre gato y koala. En tierra parecía torpe, y nos dio pena pensar que aquí los consideran una plaga y se los quieren cargar a todos. Pero cuando vimos como trepaba por los árboles en busca de nidos de pájaro, comprendimos lo peligrosos que pueden llegar a ser aquí los possums, ya que un solo ejemplar se puede cargar a cientos de familias de los maravillosos pájaros que hemos estado viendo en todo el camino.
La noche estaba maravillosa, la luna era llena y el cielo estaba despejado, así que casi no nos hacía falta llevar linterna. Un broche final a un buen día.
4º Día: Tsunami!!!
Hoy salimos más tarde de lo normal, ya que hay un punto en el camino que hay que pasarlo con marea baja, ya que si no es imposible. La marea baja era a partir de las doce y el punto estaba a unas dos horas andando, así que empezamos a caminar a las diez.
Cuando llevábamos una hora de camino, aparecieron las guardabosques corriendo y nos dijeron que había habido un terremoto, y que debido a eso se había generado un tsunami. Se preveía que llegase a costa entre las once y las doce, así que entre esas horas no podíamos estar en la playa (el día de hoy transcurría en paralelo a la playa en todo momento). Le pregunté a la chica la altura estimada del tsunami y me contestó que un metro, pero como ya me conocía me insistió que ni de coña nos acercáramos a la playa y que no me saltase las reglas, que era muy peligroso.
Entre esas horas decidimos quedarnos en lo alto de un risco a ver si éramos capaces de ver algo, pero no vimos nada. Después nos encontramos con las chicas de nuevo y nos dijeron que fue una falsa alarma.
Mas tarde nos enteramos que fue una alarma de Tsunami provocada por el terremoto de que sacudió Chile el día anterior, y que el pánico fue tal, que a Laura la desalojaron de su barrio durante la mañana completa, ya que ella vive en frente de la playa en Christchurch.

HEAPHY TRACK ( 25 al 28 de febrero de 2010) 1ª Parte

Cuando parecía que no podíamos estar más lejos, nos fuimos a hacer el Heaphy. Dejamos con mucha pena el Wwoof de Craglee Lodge en Malborough Sounds, realmente dejamos muy buenos amigos atrás. Pusimos rumbo a Karamea. Una vez pasado Bleheim, sólo veíamos pequeñas aldeas, después de los Nelson Lakes, la carretera se vuelve muy sinuosa y sin población alguna. Pero la repanocha es después de Westport, cuando hay tramos de la carretera que se hacen camino. Son unos 100 km de absolutamente nada.
Llegamos ya cerrada la noche al backpacker y tuvimos que preparar todo para la que nos esperaba el día siguiente.
1º Día Karamea – Heaphy Hut (16.2 Km)
Nos levantamos con la resaca de la despedida del día anterior, pero con muchas cosas por delante por hacer, que si terminar las mochilas, que si hacer los sandwiches, preparar la comida... Nos lo tomamos con calma y entre unas cosas y las otras nos dieron las 11.
Nada más bajarnos del coche en el parking del track, una nube de Sandflies vienen a nuestro encuentro. “Esto vá a ser más duro de lo que pensábamos” dice Julieta. Y es que aunque sabemos a la perfección que en West Coast está plagado de sandflies, no nos imaginábamos lo que luego sería la realidad.
Nos pusimos a caminar rápidamente, ya que mientras estás en movimiento, las sandflies te pican menos. Nos encontramos con el primero de los muchos puentes colgantes y nos adentramos en la selva de Nikau Palms, la única especie de palmeras nativa de nueva Zelanda, es un bosque de palmeras espectacular. A lo largo del primer día teníamos a un lado el Mar de Tasmania, que es un mar muy bravo ya que llegan las corrientes desde la Antártida, y al otro los montes del Parque Natural llenos de densa vegetación.
Atravesamos Koura Beach, que sólo se puede atravesar con marea baja e hicimos un alto en el camino en Katipo Creek Shelter, preténdíamos comer tranquilamente el sandwich y coger fuerzas, pero nuestras nuevas amigas las sandflies no querían dejarnos comer solos, ellas también querían comer... Pero a nosotros!! Así que sin descanso, comiendo el sandwich mientras caminábamos proseguimos el camino. Tras 16,2 Km y unas 6 horas de camino, llegamos al Heaphy Hut, que es donde íbamos a pasar la noche. El Hut está situado junto a la desembocadura del río Heaphy en la playa, formando una lengua de arena y aguas de colores. El paraje es espéctacular, y el hut está realmente bien, el mejor de los que hemos estado hasta ahora, ya que tiene hasta cocina de gas. Ahí fue donde nos dímos cuenta de que llevábamos peso de mas.
2º Día: Heaphy Hut- James Mackay Hut (20.5 Km)
Inicamos el camino a las 9.45 de la mañana y nos adentramos río arriba dejando la costa a nuestra espalda. Tras una hora andando entre palmeras, la vegatación empieza lentamente a cambiar, se mezclan las plantas tropicales con las montañosas, formando un abanico de colores y plantas espectacular. Las enredaderas trepan por los gigantes Podorcarpos de 30 metros de altura y, algunos, más de mil años de antiguedad, que nos dejan con la boca abierta. A media mañana cruzamos el puente colgante más largo de los que hemos pasado, de unos 100 m, que con esa longitud era bastante inestable, y si a eso le sumas con que el día estaba ventoso, en ocasiones creímos vernos en el suelo.
Los ríos que el track cruza son de color rojizo, debido a la tanina de las ojas de los árboles que al caer al agua, tiñen los ríos como si fuera un Té gigante. Aunque el agua sigue siendo igual de limpia, como nos cuenta una señora de Tasmania que nos acompañó parte del viaje.
Después de parar a comer el Lewis Hut, empieza la ascensión a los montes. A medida que vas subiendo, la vegetación va cambiando. Pasamos hasta por cuatro tipos de bosque diferentes. El primero, de Palmeras y Cabagge Tree como el día anterior, que va dando lugar al impresinante bosque de Podocarpos, que nos recordaba al de las películas de “Avatar” y “ el señor de los anillos”. Subiendo, llegamos al bosque de Hayas, helechos y Lancewood tree para terminar en la cumbre, donde estaba el Hut donde había Manuca, unos pequeños arbustos.
La subida se hace larga, hay momentos en los que crees que ya llegas, que vas a parar de subir, que la montaña te va a dar un descanso, pero no, subes y subes, y subes para luego seguir subiendo. Por suerte la pendiente no es muy pronunciada!!
Desde lo alto del Hut, puedes ver la lengua del río desembocando en el mar, donde dormimos la noche anterior.